Padre William Díaz
Acompañó el nacimiento de la vida parroquial, la organización de la casa cural y la carpa.
Un camino que comenzó con un grupo de oración en el barrio El Tabor y que hoy es una comunidad viva, llena de fe y de esperanza.
Al comenzar la urbanización de la primera etapa de Vista del Mar, las familias necesitaban tener cerca una parroquia para celebrar los sacramentos, especialmente la Eucaristía.
Algunas mujeres del sector tomaron la iniciativa de formar un grupo de oración. Con entusiasmo fueron motivando a otras personas y lo organizaron bajo la orientación de servidores de Santa Teresita. Se movilizaban para el rezo del Santo Rosario y la realización de las Asambleas Familiares en los distintos conjuntos residenciales, parques y calles.
«Al encontrarse en el barrio El Tabor —nombre del monte donde Jesús se transfiguró—, debía llamarse La Transfiguración del Señor». Padre Gabriel Muñoz (Q.E.P.D.)
Aquella intuición dio nombre a una comunidad que, desde entonces, ha aprendido a caminar con la certeza de que la fe no necesita de muros para hacerse presente.
Cada etapa ha sido posible gracias a la generosidad de los fieles, al acompañamiento de nuestros sacerdotes y al trabajo incansable de la comunidad.
En los inicios de la urbanización Vista del Mar, en el barrio El Tabor, un grupo de mujeres —Vilma Soto, Martha Montoya, Judith González y Mariela Torrenegra— impulsó un grupo de oración para fortalecer el amor a los Corazones de Jesús y María. El padre Gabriel Muñoz, párroco de Santa Teresita, sugirió el nombre «La Transfiguración del Señor», recordando el monte donde Jesús se transfiguró.
El padre Arturo Barros celebró las primeras misas en el Conjunto Residencial Los Álamos, los sábados en la tarde. Meses después, el padre Luis Alberto Martínez asumió el acompañamiento desde la Parroquia de la Caridad del Cobre. En diciembre, el padre Justo continuó la labor y celebró la Eucaristía en el Boulevard de la 98.
En marzo de 2007 fue designado párroco el padre William Díaz. Ante la ausencia de templo, se tomaron varias viviendas en arriendo como casa cural, despacho y capilla. Después, con un permiso en un terreno cercano, se dispuso una carpa para las Eucaristías dominicales y solemnes.
El 15 de julio de 2011 tomó posesión el padre Arquimedes González Bustamante, quien llegó con una comunidad activa y con el anhelo de conseguir el terreno para el templo. Convocó el Consejo de Asuntos Económicos para avanzar en ese sueño.
Con el apoyo de los fieles se compró una casa frente al terreno de la carpa en marzo de 2012. El arquitecto Tulio Tinoco dirigió la adecuación. El 6 de agosto de 2012, tras la Eucaristía de la Transfiguración, monseñor Jairo Jaramillo bendijo la capilla. Desde entonces se celebra misa de lunes a viernes.
En enero de 2014 nació el Comité Pro-templo para organizar actividades de consecución de fondos: Fiesta de polleras, bazares gastronómicos, jornadas de evangelización y el Primer Templotón. Desde entonces la comunidad no ha dejado de trabajar por el templo parroquial.
El padre Johan Acendra de Oro asume como párroco y continúa acompañando la vida pastoral de la comunidad, con la misma esperanza de ver pronto construido el templo.
La Transfiguración del Señor es un vivo ejemplo de que no se necesita un templo físico para vivir la fe. Día a día seguimos trabajando para que el sueño del templo sea una realidad.
La carpa nos ha permitido celebrar y reunirnos, pero seguimos trabajando para construir el templo parroquial.
Desde 2014, el Comité Pro-templo organiza actividades para reunir los fondos necesarios: la Fiesta de polleras, bazares gastronómicos, jornadas de evangelización y el Templotón. Cada aporte, grande o pequeño, acerca un poco más ese sueño.
La historia de la parroquia también se escribe en las personas que han acompañado a la comunidad.
Acompañó el nacimiento de la vida parroquial, la organización de la casa cural y la carpa.
Impulsó la compra de la casa, la adecuación de la capilla y la creación del Comité Pro-templo.
Camina con la comunidad en una nueva etapa de crecimiento pastoral y de esperanza.
«La fe no necesita de muros para vivir, pero sí de una comunidad que la sostenga».
Esa comunidad eres tú. Te esperamos en la Eucaristía, en los grupos y en cada actividad parroquial.